Con niveles históricos de violencia, El Salvador suspende segregación de pandillas en prisiones

De la portada del informe sobre prisiones salvadoreñas

De la portada del informe sobre prisiones salvadoreñas

El Salvador ha revocado su polémica política de segregación en las prisiones con base en la filiación de los presos a las pandillas, pero un reciente informe, que señala que los factores sociales son los que promueven la actividad criminal, indica que es poco probable que esta medida mejorará significativamente la creciente crisis de seguridad del país.

El 21 de abril, bajo fuertes medidas de seguridad, y después de cerrar las calles vecinas, las autoridades salvadoreñas trasladaron a 650 miembros de la pandilla MS13 a una prisión en la ciudad occidental de Izalco, que hasta entonces sólo había recibido miembros de sus archirrivales de Barrio 18, informó La Prensa Gráfica.

Las autoridades también trasladaron a 1.177 reclusos de Barrio 18 de Izalco a una prisión donde anteriormente sólo había miembros de MS13, en la ciudad nororiental de San Francisco Gotera, según El Salvador.com.

Las autoridades señalaron que la ubicación de los reclusos se basará a partir de ahora en su nivel de riesgo para la sociedad, en vez de su filiación a las pandillas, informó The Associated Press. Las directivas de las cárceles de El Salvador le dijeron a AP que a partir del 21 de abril un total de 2.427 internos habían sido trasladados a tres cárceles en diferentes partes del país.

Estos traslados marcan la revocación de una política que definió la demografía de las cárceles de El Salvador durante la década pasada. En 2004, el gobierno salvadoreñocomenzó oficialmente a dividir algunas de las cárceles del país entre las pandillas MS13y Barrio 18, una medida polémica que no se ha repetido en ninguna otra parte de la región.

El presidente Salvador Sánchez Cerén dijo que se tomó la decisión de eliminar la segregación en las prisiones para mezclar a los pandilleros y evitar “las ejecución de operaciones criminales” desde las cárceles.


Estos cambios en la política penitenciaria no abordan los problemas sociales que se encuentran en el centro de la crisis de seguridad de El Salvador.


Ya en julio de 2014 había señales de que El Salvador detendría la segregación en las prisiones. Ese mismo mes, el ministro de Justicia y Seguridad de El Salvador, Benito Lara, dijo que dicha medida había sido un error y que se acabaría en “un futuro no muy lejano”.

El Salvador también ha enviado recientemente a varios líderes de MS13 y Barrio 18 a la prisión de máxima seguridad de Zacatecoluca. Esta medida revirtió la política de la administración anterior, que había acordado trasladar al menos 30 líderes pandilleros de Zacatecoluca a prisiones de menor seguridad, como parte de la tregua de las pandillas del país en 2012.

Análisis de InSight Crime

La deteriorada situación de seguridad de El Salvador probablemente influyó para que el gobierno tomara la decisión de eliminar la segregación en las prisiones en este momento. Las tasas de homicidios en El Salvadorhan estado subiendo desde la ruptura de la tregua de pandillas a principios de 2014, y marzo de 2015 fue el mes más violento del país en los últimos diez años. Sánchez Cerén parece estar buscando maneras con las que el gobierno pueda responder a esta oleada de violencia sin volver a la mesa de negociaciones, una posibilidad que su administración ha rechazado varias veces.

La decisión del gobierno de detener la segregación en las prisiones y devolver los líderes de pandillas a Zacatecoluca podría ayudar a disminuir la violencia, pero quizá sólo hasta cierto grado. Se cree que la segregación en las prisiones ha fortalecido a ambas pandillas, pues ha permitido una mejor coordinación entre los líderes encarcelados, quienes les ordenan a los pandilleros libres llevar a cabo asesinatos, desapariciones y otras actividades criminales. Bloquear esta cadena de mando podría debilitar la capacidad de Barrio 18 y MS13 para coordinar los ataques contra la policía y las pandillas rivales.

VEA TAMBIÉN: Noticias y perfiles de El Salvador

Sin embargo, estos cambios en la política penitenciaria no abordan los problemas sociales que se encuentran en el centro de la crisis de seguridad de El Salvador. Muchos de los internos que ocupan los sistemas penitenciarios más superpoblados de Latinoamérica (pdf) nunca tuvieron la oportunidad de ganarse una vida digna en el sector formal.

Según un reciente informe de la Universidad Francisco Gavidia sobre la demografía en las cárceles de El Salvador (pdf), más del 38 por ciento de los presos nunca había asistido a la escuela o no había terminado la escuela primaria al momento de su primer arresto. Sólo una pequeña parte de la población reclusa de El Salvador (1,2 por ciento) tenía un título universitario cuando fue encarcelada.

Pero la falta de educación va más allá de la formación en las aulas: un sorprendente 68,2 por ciento de los presos tenían poco o ningún conocimiento de lo que sucedía durante sus procesos judiciales. Esto podría explicar en parte el hecho de que más de un cuarto de todos los internos (26,7 por ciento) dijeron que alguien los había obligado a cambiar su declaración o a declararse culpables.
Sin embargo, uno de los autores del estudio, Carlos Vilalta, le dijo a InSight Crime que la composición del núcleo familiar de los prisioneros es el predictor más claro de la actividad criminal en El Salvador. “La composición de la familia de los presos […] conduce a violencia y criminalidad”, dijo Vilalta.

VEA TAMBIÉN: Cobertura sobre prisiones

Vilalta señala, por ejemplo, que el porcentaje de reclusos que crecieron en hogares en los que alguno de los miembros de la familia había pasado tiempo en prisión (26,8 por ciento) era “mucho mayor” que en otras partes de Latinoamérica. El estudio también descubrió que el 37,7 por ciento de los reclusos salvadoreños abandonaron su hogar al menos una vez antes de los 15 años. La razón más común para irse fue la violencia intrafamiliar (31,9 por ciento), seguida por la búsqueda de oportunidades de empleo (21,6 por ciento). Casi el 10 por ciento de los presos informaron que habían comenzado a trabajar antes de los 9 años de edad.
Los resultados de este estudio sustentan las declaraciones de los líderes de las pandillas, quienes afirman que los altos niveles de crimen y violencia en El Salvadorson producto de la desigualdad social.

“Somos un grupo social. Nos vemos como una gran parte de la sociedad. Creemos que el problema aquí es la exclusión social, la discriminación, la falta de educación, la falta de empleo y la desigualdad de trato por la ley”, le dijo a InSight Crime el líder de Barrio 18 Carlos Lechuga Mojica, alias “El Viejo Lin”, durante una entrevista en 2012. “Creemos que si se resuelven estos problemas, la violencia entre pandillas terminará”.

De hecho, la violencia y la delincuencia son problemas profundamente arraigados en El Salvador que no pueden ser erradicados por simplemente encarcelar más pandilleros o trasladar de una prisión a otra a los que ya están tras las rejas.

Source: Insightcrime

Published in: on maio 17, 2015 at 9:06 pm  Deixe um comentário  

The PMDF and the United Nations Peace Operations: A Brief history and Future Perspectives.

MELO NETO, S. C. A., MELO, Antônio Sérgio Carrera de Albuquerque. The PMDF and United Nations Peace Operations: A Brief History and Future Perspectives In: Pearson Papers: “Latin America and Peace Operations: Partners and Perspectives”.1 ed.Clementsport, Nova Scotia : Canadian Peacekeeping Press, 2011, v.13, p. 31-37.

Fonte: http://www.peaceoperations.org/wp-content/uploads/2010/02/Pearson-Papers-Volume-13.pdf

Homenagem ao TCel Franco e TCel Zazyck

Belíssima a homenagem prestada pelo Capitão Marco Antonio em seu Blog UN Police aos TC Franco e TC Zazyck, ambos da Brigada Militar do RS e veteranos da Missão de Paz da ONU em El Salvador, que perderam a vida  no dia do Peacekeeper (boina azul) em 29 de maio de 2009.

TC Franco em El Salvador:

SC

Published in: on junho 4, 2010 at 3:14 pm  Deixe um comentário  

Polícia e Direitos Humanos (artigo)

Quando estou frente a uma turma de formação ou especialização dentro dos quadros e qualificações policiais, na gratificante atividade do magistério policial, gratificante porque o facilitador do conhecimento sempre aprende mais do que se propõe a facilitar, principalmente na matéria DIREITOS HUMANOS, sempre me deparo com uma pergunta, geralmente realizada como uma forma de expressão antagônica ao sistema que rege as atividades inerentes a ela.

Como já sei que vão me fazer esta pergunta, no nosso primeiro contato, a realizo e respondo. Nesta certeza, utilizo-a dentro da Técnica de Ensino o que chamamos de “Incentivo Inicial”, levando ao aluno a vislumbrar nova forma de encarar a matéria, tornando-a atrativa aos seus olhos, formando o “mistério” de como iremos colocar o policial no seu devido lugar, o verdadeiro PROTAGONISTA DOS DIREITOS HUMANOS, afinal de contas, todos têm uma opinião formada, geralmente todas buscam o reconhecimento da sociedade, o que precisamos fazer é apenas o câmbio de foco, para que o aluno extraia de dentro de si o desejo do reconhecimento pela prática do bem e de estar entre os melhores profissionais do corpo, aqueles verdadeiros heróis.

“Como vocês iriam mesmo me fazer esta pergunta, vou me adiantar e eu mesmo irei fazê-la e com a ajuda de vocês, iremos todos respondê-la:

Professor…

O que o senhor acha ‘desse pessoal dos Direitos Humanos’ que só se preocupa apenas com o bem-estar do bandido e sempre está contra a Polícia?”

Neste momento observo nos olhos de cada um dos alunos, faço um quadro de suspense com a turma, que os deixam pensando: será que ele vai “esculachar” esse pessoal? Será que vai dizer o que realmente queremos ouvir? Pois “esse pessoal” só serve mesmo para proteger bandido… Onde estão os Direitos Humanos quando um policial tomba no cumprimento do dever? E a família deste policial? E as famílias das vítimas? Por que não lhes dão as mesmas atenções?

Ora, essas são as perguntas, que quase todas as vezes que são feitas, vêm com respostas prontas e sempre tentam colocar os seus interlocutores de encontro ou antagonistas a “esse pessoal dos Direitos Humanos” como geralmente são ditos ou referenciados. Geralmente são os que labutam nas ONGs ou nas religiões, em seus variados seguimentos (Proteção às crianças e adolescentes infratores – população carcerária – etc.) e até mesmo órgãos do Estado, de organismos internacionais e de governos estrangeiros.

Simplesmente lhes digo que não me preocupo com “esse pessoal dos Direitos Humanos”. Sabem por quê?
Porque nós, policiais, somos os principais defensores dos Direitos Humanos!

Sim, somos os principais… não existe outro seguimento dentro de qualquer país, de qualquer lugar no mundo, onde sua polícia não seja a principal defensora dos Direitos Humanos. É assim que me sinto, é assim que quero ver a mim como profissional de polícia, é assim que gostaria que fosse a instituição “POLÍCIA” a que pertenço e em todo o mundo. A mudança tem que vir de dentro de cada um de nós e depois como um agente de mudança, como um elemento multiplicador, transformando a sua unidade. Depois veremos como nossa corporação mudou, iniciando com ações individuais, tomando a postura coletiva desejada e sendo copiada por outras corporações dentro do seu país, posteriormente, será referência mundial, reconhecida por todos como defensora dos direitos humanos.

Começamos com as ações preventivas, a simples disposição do policiamento ostensivo, ou seja, a presença do homem fardado, inibindo a ação delituosa de membros de sua própria comunidade, partindo para as ações repressivas, através da investigação criminal, coletando provas robustas a serem levadas à justiça, estabelecendo a materialidade e autoria delitiva, responsabilizando aqueles que, para a sociedade, devem pagar por seus atos ou omissões.

Nesta atividade de prevenção e repressão, basta apenas, que o policial, haja sob a égide de dois mandamentos básicos, para que ele atue no diapasão do que preceituam os Direitos Humanos:

1. Que ele atue dentro da lei (princípio da legalidade); e
2. Que atue dentro da técnica (modus faciendi).

Se ele atua observando os ditames da lei e sabe como fazer rigorosamente atendendo os preceitos doutrinários da técnica policial, nunca violará os Direitos Humanos e realmente se tornará e será reconhecido como o seu principal defensor.

Temos que mudar a nossa postura, agir como policiais e não como bandidos fardados ou com distintivos, fanfarrões acobertados pela figura do Estado, devemos ser enérgicos quando se deve ser enérgico e corteses quando se deve ser cortês. Se o policial aplicar sanções não previstas pela norma, será muito mais bandido quanto àquele que primariamente a violou, pois, buscando se escudar no ente jurídico que é o Estado, burlando a sua vigilância, transgredindo e traindo a sua confiança, trai a sociedade que o organizou gerando uma carga enorme de decepção e desconfiança, não apenas àquele que praticou o mal, mas em toda a instituição POLÍCIA.

Não podemos nos dar ao luxo de agir como agem os malfeitores, ou até mesmo, usurpando outros poderes estatais inerentes a outros profissionais, geralmente àqueles das carreiras jurídicas: promotores, quando acusamos; magistrados, quando aplicamos a pena; e, até mesmo, os carrascos, quando executamos a pena; e porque não dizer, até mesmo Deus, quando decidimos entre a vida e a morte do custodiado.

Não estou preocupado com “esse pessoal dos Direitos Humanos” pois eles apenas executam o que se propõem a fazer. Se for para defender os direitos da população carcerária ou na defesa de crianças ou adolescentes infratores que eles existem, que defendam e o façam da melhor forma, pois nós também temos esse dever. A partir do momento que nos deparamos com ocorrências policiais, onde o público são estes, temos a obrigação de protegê-los também, a partir daí estão sobre a proteção do Estado.

Lembrem-se daquele instante em que colocamos um preso algemado dentro da viatura policial e colocamos a mão sobre a sua cabeça, não é só um gesto de proteção para que ele não se machuque ao adentrá-la, mas um símbolo que se traduz em dizer que aquela pessoa, aos olhos dos demais, a partir daquele momento, está sobre a proteção estatal. Se quisermos possuir o status quo de PRINCIPAL DEFENSOR DOS DIREITOS HUMANOS, não podemos agir sorrateiramente como agem os gatunos na noite, temos que ser transparentes, agindo dentro da lei e da técnica, corajosamente.

Se nos deparamos com ocorrências policiais onde o infrator ou infratores possuem um poder de fogo igual ou superior ao da própria polícia, e, neste momento, somos obrigados a responder ao fogo inimigo tirando a vida de uma pessoa, temos que possuir o conhecimento jurídico necessário e o treinamento técnico suficiente, para que a nossa ação esteja enquadrada nestes dois requisitos, em conformidade e obediência ao conjunto de normas dos Direitos Humanos. Que haja o excludente de ilicitude e que a ação seja enérgica e suficiente, não violenta e sem excessos. Sempre a lei e a técnica, sendo obedecidas.

Em algumas ocorrências, além da observância à lei e à técnica, o policial se depara com outro fator que no campo acadêmico denominamos de CORAGEM MORAL e que, se o policial não estiver seguro de suas convicções e disposto a praticá-la, o direciona aos campos tenebrosos da atividade ilícita, atua na ilegalidade, quiçá, aos campos obscuros da mente insana que só a psicologia ou psiquiatria podem entender e explicar.

É a coragem de enfrentar o grupo profissional a que pertence, sem o deixar se aproximar da ilicitude ou o deixar distanciar dos princípios da moralidade e da ética, que regem o comportamento humano, ou seja, algumas vezes há a necessidade de não permitir que outros policiais da sua equipe ajam à margem da lei e ter a coragem de ir de encontro a eles ou até mesmo denunciá-los. Quando a sua persuasão não for eficaz, estes, não podemos considerá-los como defensores dos Direitos Humanos. CORAGEM MORAL é a coragem de cortar a própria carne e extirpar o mal que habita nela.

Se nessa ocorrência policial, vier a sucumbir ou ferir-se um VERDADEIRO DEFENSOR DOS DIREITOS HUMANOS e do Estado não provier a sua proteção ou assistência social, aí sim, começo a me preocupar e reclamar, pois ele, através de seus órgãos, dentro ou fora da Polícia, é quem deve estar pronto a atendê-lo ou aos seus familiares, dando-os total suporte, minimizando os seus sofrimentos. Suas estruturas têm que estar, prontas e vigilantes, ágeis e eficientes, para que não dêem margem a reclamações e a interesses antagônicos, e, principalmente, aos oportunistas de plantão, sejam eles com interesses políticos ou não.

A Polícia, como principal órgão defensor dos Direitos Humanos, tem que prestar total suporte ao seu profissional, não podemos esperar que ONGs e organismos internacionais ou estrangeiros, se preocupem conosco, afinal de contas não é esta postura ou é esta mudança de foco que queremos.

Os Governos têm que entender, que o investimento nas ações de Segurança Pública é programa de Estado e não de Governo, elas são mais abrangentes do que as ações de polícia, são constantes e contínuas, requerem a atuação das outras pastas do Estado, estabelecendo e revisando ações focadas na defesa da sociedade, gerando paz e harmonia social. Dentro do rol das ações de polícia, deve estar evidenciada aquela direcionada na valorização do profissional de polícia, dando o suporte ao exercício do poder que a ele é conferido, afinal de contas, defender a sociedade, mesmo com o risco de sua própria vida, não é tarefa fácil e barata. Governos passam, são variados com suas próprias ideologias e nem sempre são bem exercidos, o Estado e Polícia sempre serão permanentes e é a Polícia quem garante as outras ações do Estado.

Se os governos esperam atitudes corretas e corajosas dos policiais, sem que haja corruptos e corruptores, pois é isso que a sociedade quer e constantemente exige, que a atenda e invista na atividade de Polícia, nos seus profissionais, nos mais variados níveis de sua escala hierárquica.

Os policiais, não querem ser apenas visto como o braço repressor do Estado como comumente são vistos e mostrados pela mídia, querem e buscam o reconhecimento pelo exercício correto de sua atividade, considerada nobre por muitos e invejada por outros tantos.

As crianças, com seus olhares puros e verdadeiros, nos enxergam como os heróis da sociedade e quando são indagadas o que querem ser quando crescer, têm como respostas imediatas, “QUERO SER POLÍCIAL” ou “QUERO SER BOMBEIRO”. Temos a obrigação de manter essa imagem para as gerações futuras, conhecer com profundidade a nossa profissão, aliando aos públicos e vastos conhecimentos jurídicos nacionais e internacionais aos segredos particulares e vitais da técnica policial, temos que mudar a nossa postura e agir firmemente em todas as situações ou intervenções policiais do nosso dia-a-dia, porém, com a habilidade de misturar esta firmeza com a agressividade canalizada para o bem ou com a ternura de acordo com a necessidade apresentada naqueles momentos, defender a idéia de que realmente somos os PRINCIPAIS DEFENSORES DOS DIREITOS HUMANOS.

*Autor: Tenente-Coronel PM Francisco Luiz da Fonseca Issa. Assistente Militar Adjunto da Secretaria da Segurança Pública, Bacharel em Direito pela Universidade Católica do Salvador, Pós Graduado em Gestão Administrativa em Segurança Pública pela Universidade do Estado da Bahia e Academia de Polícia Militar de Goiás e Professor da Academia de Polícia Militar e Centro de Formação e Aperfeiçoamento de Praças da polícia Militar da Bahia. Foi instrutor da Academia Nacional de Seduridad Publica de El Salvador, entre 1995 e 1998.

Fonte: http://blogdapmba.blogspot.com/2010/03/policia-e-direitos-humanos.html#more

Published in: on março 3, 2010 at 8:37 pm  Comments (2)  

Quantos policiais militares brasileiros já morreram em Missões de Paz da ONU

Desde 1991, ano da primeira participação policial militar brasileira em Operações de Paz, um total de três policiais militares já perderam a vida: 01 (um) Sargento da Polícia Militar de Minas Gerais (Angola, 1992), 01 (um) Capitão da Brigada Militar do RS (El Salvador, 1993)  e 01 (um) Primeiro-Tenente da Polícia Militar do Distrito Federal (Haiti, 2010).

Sérgio Carrera

Published in: on março 1, 2010 at 2:59 am  Comments (2)  

NOTA DE FALECIMENTO

O comando da Brigada Militar, representando o sentimento de todos os seus integrantes da ativa e da reserva, vem a público manifestar a imensa tristeza com o falecimento de três membros da Corporação na data de hoje, em virtude de acidente de trânsito ocorrido no início desta manhã, na cidade de Caçapava do Sul, quando deslocavam para Porto Alegre a fim de participarem de uma solenidade especial alusiva ao dia do “Boina Azul”, uma justa homenagem aos oficiais que representaram a força da Brigada Militar e do Estado do Rio Grande do Sul nas Missões de Paz da ONU. Foram vitimados o Comandante do 2º Regimento de Polícia Montada (2º RPMon), Tenente-coronel João Zazyck Filho, o Tenente-coronel da Reserva João Francisco da Cunha Franco e o Soldado Júlio Adolfo da Silva, motorista do Comandante do 2º RPMon. O Tenente-coronel Zazyck nasceu em 06/08/1959, na cidade de Cerro Largo e incluiu na Brigada Militar em 22/08/1979. Ocupava o cargo de Comandante do 2º RPMon desde 04/03/2005. Era reconhecido como um Oficial competente e linha de frente, um líder por excelência, de perfil técnico elevado, características essas que o levaram a ser indicado pela Corporação para integrar a Missão de Paz da ONU durante os anos de 1993 e 1994, em El Salvador. Excelente amigo, companheiro e pai de família, deixa esposa e filhos. O Ten Cel da Reserva Franco, nasceu em 14/06/1959, na cidade de Lavras do Sul, incluiu na Brigada Militar em 22/08/1979, sendo transferido para a reserva em 24/03/2005. Durante o seu tempo na ativa o Ten Cel Franco desempenhou inúmeras funções de comando, a grande maioria delas na atividade de linha operacional. Após sua ida para a reserva continuou a trabalhar em prol da comunidade de Lavras do Sul, junto ao legislativo municipal, onde exerceu a presidência da Câmara de Vereadores. Por sua notável capacidade operacional, foi igualmente indicado pela Corporação para integrar a missão de paz da ONU. Deixa esposa e filhos. O Sd Julio nasceu em 01/07/1967, na cidade de Dom Pedrito e incluiu na Brigada Militar em 26/11/1991. Atualmente exercia a função de motorista do Comandante do 2º RPMon, justamente por suas excelentes qualidades como condutor de viaturas policiais. Era um policial qualificado, de elevado grau de profissionalismo, características estas que sempre o conduziam para o exercício de funções de destaque. Companheiro e amigo, deixa esposa e filhos.

 

João Carlos Trindade Lopes – Coronel

                                               Comandante-geral da Brigada Militar

Published in: on junho 1, 2009 at 8:43 pm  Comments (1)  

Capitão Roberto (PMDF) monitora polícia salvadorenha

Em destaque, o então Capitão da PMDF Paulo Roberto Batista de Oliveira, Observador Policial na Missão de Paz da ONU em El Salvador, realiza atividades de verificação da Polícia Nacional salvadorenha. Entre 1993 e 1995. Local: San Juan Opico, El Salvador.

verificacao-das-atividades-da-policia-de-el-salvador

Published in: on maio 4, 2009 at 10:25 pm  Deixe um comentário  

Foto histórica

Esta foto representa um momento de grande importância para a PMDF e todos os demais veteranos policiais de Missões de Paz da ONU. Em maio de 1993, o Comando-Geral da Corporação determinou que uma solenidade de despedida fosse feita em reconhecimento aos aos 05 oficiais que embarcavam para cumprir mandato junto as Nações Unidas em El Salvador, país que vivia uma guerra civil há décadas. Infelizmente, momentos como este não se repetem mais.

Em foco, o Capitão PMDf Chaves apresenta o efetivo ao Exmo. Sr. Comandante-Geral da PMDF, Coronel Edes Costa.

capitao-pmdf-chaves-apresenta-grupo-de-oficiais-ao-sr-comandante-geral-por-ocasiao-da-partida-para-el-salvador

Contingente Policial da PMDF em El Salvador, ano 1993:

Capitão PMDF Chaves, Capitão PMDF Fonseca, 1 Tenente PMDF Roberto, 1 Tenente PMDF Loffredo e 1 Tenente PMDF Paulo Abreu.

Published in: on abril 6, 2009 at 11:39 pm  Deixe um comentário  

Capitão Roberto (PMDF) coordena reunião com desmobilizados na Missão de Paz da ONU em El Salvador

O então Capitão Paulo Roberto Batista de Oliveira (jaleco azul), da PMDF, Observador Policial na Missão de Paz das Nações Unidas em El Salvador, em reunião de coordenação com desmobilizados da Polícia, Exército e da FMLN. (Entre 93 e 95)

 

reuniao-de-coordenacao-com-desmobilizados-da-policia-exercito-e-da-fmln

Published in: on abril 5, 2009 at 1:39 am  Deixe um comentário